In Memoriam, FELIPE AIZPURU BARANDIARAN

Se da muchas veces la paradoja de que halagamos y ensalzamos a las personas que tanto queremos justamente cuando ya no pueden escucharnos ni leernos, como si fuera una travesura que sólo nos atrevemos a cometer cuando sabemos que no nos van a pillar. Una travesura siempre dolorosa. Hoy hemos querido hacerlo aprovechando este espacio donde dedicarle unas palabras.

Vitoriano de nacimiento -allá por 1957- y de sentimiento, tras cursar sus estudios de medicina en Valladolid comenzó su andadura profesional como médico rural en Álava, un tiempo corto pero con experiencias tan vitales que siempre se consideró a sí mismo un primarista de la cabeza a los pies. Fue en aquellos años en los que tuvo noticias del papel trascendental que podría jugar la Nueva Salud Pública en el sistema sanitario, como él comentaba, la que incorporaría especialistas de numerosas disciplinas , más allá de medicina y enfermería y recabaría las opiniones y prioridades de la comunidad atendida para decidir dónde y cómo se utilizaban los recursos. Esta nueva e ilusionante perspectiva, le motivó hasta el punto de dejarlo todo para poder completar en Glasgow un máster en Salud Pública que cambió completamente su rumbo profesional. Dos años más tarde, ya de vuelta de Escocia, cómo no después de haber hecho más de una amistad marca de la casa, es decir, de esas que son para siempre, regresó al País Vasco, donde tuvo la oportunidad de formar parte del grupo responsable de “inventarse” Osakidetza, el Servicio Vasco de Salud. Fue un periplo corto, ya que enseguida le llegó la oportunidad de crear la Unidad de Investigación de Álava, la niña de sus ojos, la que fue poco a poco creciendo en prestigio de manera paralela a su pericia como epidemiólogo. Ya con la unidad consolidada y siempre con la puerta abierta, supo inocular el virus de la investigación íntegra, eficiente y útil que él defendía entre innumerables personas que siempre le honraremos, además, desarrollar líneas de investigación propias y establecer colaboraciones con otros grandes profesionales de otras comunidades, redes y países. Por citar sólo uno donde contribuyó tanto como disfrutó, citaremos el grupo de Variaciones en la Práctica Médica (VPM) en el Sistema Nacional de Salud y de cuya revista fue editor y autor del atlas monográfico sobre salud mental.

Fue un ferviente defensor e impulsor del uso del Euskera en la vida cotidiana de su país, cómo no en su profesión, motivado por una convicción plena de la necesidad y capacidad de transmitir conocimiento en salud también en el idioma que tanto amaba.

Persona íntegra y comprometida, trabajó con determinación para lograr una investigación igual de íntegra y comprometida, eficiente y responsable. Fruto de ello han quedado además de numerosas horas de docencia inculcando estos valores como ponente y profesor de medicina preventiva en la Universidad del País Vasco, el instrumento de ayuda integral al investigador “TRUST–Training, Relevance, Utility, Supervision, transparency in clinical research” (https://docs.google.com/presentation/d/1O54650stph-RFYEiomHX_Bo3LVpsoaXTHBPUz7Q7Z88/mobilepresent?slide=id.p18 ). Ya en los últimos diez años su empeño por aumentar el valor de la propia investigación -sobre todo en áreas como el sobrediagnóstico, sobretratamiento o la inadecuación de la práctica asistencial- encontró impulso, o tal vez una revelación tras la llegada a sus oídos o mejor dicho a sus ojos del término Learning Health System o Sistema Sanitario Aprendiz del Institute of Medicine que confirmaba su tesis sobre la necesidad de reutilizar los datos recogidos durante la práctica médica habitual para generar evidencia que se integre de nuevo en el circuito asistencial, cerrando así un ciclo mágico de aprendizaje y mejora continua de la atención sanitaria. Fue inmerso en esta idea cuando la cruel enfermedad le sorprendió para arrebatárnoslo apenas diez meses después. Aun y todo tuvo tiempo y arrojo para poner en marcha varios proyectos y afianzar robustos lazos con otros grupos de investigación de distintas comunidades -especialmente Navarra, Aragón y Valencia, sus grandes compañeros y amigos del grupo VPM entusiastas también de la idea del Sistema Sanitario Aprendiz y en definitiva de los valores que inculcó Felipe-  y que a buen seguro darán sus frutos en los años venideros.

Fue durante las jornadas científicas que conmemoraban el 20 aniversario de la/su Unidad de Investigación de Araba y de alguna manera homenajeaban a Felipe, cuando nos desveló en dos frases -siempre tuvo un don para decir tanto en tan poco- su manera de trabajar y de vivir. La primera fue durante su primera charla cuando dijo: “dicen que al trabajo no se viene a hacer amigos pero yo la verdad es que estoy muy orgulloso de haber hecho muchos y buenos” y vaya si lo consiguió. Felipe fue un maestro del trabajo en red -redes inquebrantables- y del trabajo en equipo no sólo basado en contratos o en la motivación profesional sino también en la amistad, ¿por qué no? Él demostró que era posible en aquella memorable jornada en la que TODOS los ponentes -absolutamente brillantes, https://www.osakidetza.euskadi.eus/contenidos/evento/cosk_uia20/es_def/adjuntos/diptico.pdf – que participaron lo hicieron por la amistad, respeto y admiración que sentían hacia Felipe. La segunda frase, el propio lema elegido para aquella jornada y atribuida no casualmente a  su siempre honrado tío José Miguel de Barandiaran “porque fueron somos, porque somos serán”, homenaje que plasmaba la manera en la que él trabajó y creía que se debía trabajar: apoyados en la labor que otros hicieron antes, rechazando los atajos, dando pequeños pasos pero firmes y sólidos, pasos en los que nos podamos anclar con seguridad antes de abordar los siguientes. Felipe pudo haber sido de los malos, pero eligió ser de los buenos. Aunque no ganara todas las batallas, nos ganó a todos. Y eso, para él, era mucho más importante. Avanzando juntos, en equipo, como una familia, aprovechando lo mejor de cada uno, porque todos somos necesarios en este camino genuinamente orientado a la salud universal, el bien común y el bienestar de las personas…

Felipe, porque fuiste somos, porque somos serán.

Agur Jauna, Jauna Agur, Agur T’erdi.

Eta, garrantzitsuena, eskerrik asko!!