Un estudio multicéntrico nacional analizó 39 casos de pacientes diagnosticados con el síndrome VEXAS aportando nuevos datos sobre el perfil clínico, genético y terapéutico de esta enfermedad. Los resultados podrían ayudar a mejorar futuras estrategias diagnósticas y terapéuticas de esta compleja entidad médica.
Este estudio, liderado por investigadoras e investigadores del grupo de Enfermedades Reumáticas del Instituto de Investigación Sanitaria Bioaraba, ha analizado una cohorte nacional de 39 pacientes con el síndrome VEXAS (vacuolas, enzima E1, ligada al cromosoma X, autoinflamatoria y somática), una enfermedad rara y compleja descrita por primera vez en 2020 causada por mutaciones somáticas en el gen UBA1. Este gen codifica la enzima E1, esencial para los procesos de ubiquitinación, y sus mutaciones afectan principalmente a las células madre hematopoyéticas en la médula ósea. La investigación, de diseño retrospectivo y realizada en 126 hospitales de España, se centra en caracterizar clínicamente a estos pacientes desde la perspectiva de la reumatología, un área clave dado el carácter sistémico y la prevalencia de síntomas musculoesqueléticos en esta patología.
Los datos demográficos mostraron que la totalidad de los pacientes eran varones de origen caucásico, con una edad media al diagnóstico de 72,78 años. Se identificó un retraso diagnóstico de 5 años de media desde la aparición de los primeros síntomas hasta la confirmación de la enfermedad. Antes del diagnóstico definitivo, los pacientes recibieron diagnósticos de artritis seronegativa (9 casos), policondritis recidivante (6 casos), síndrome de Sweet (4 casos) o polimialgia reumática (4 casos).
En cuanto a las manifestaciones clínicas, las más prevalentes fueron las lesiones cutáneas (87,18%), seguidas de la poliartritis (82,05%) y la fiebre no infecciosa (79,49%). Un hallazgo relevante en este estudio fue la detección de afectación renal en el 20,51% de los casos, una cifra superior a la descrita en estudios internacionales previos. Asimismo, el 92,31% de los pacientes presentó anemia macrocítica y el 46,15% cumplía criterios de síndrome mielodisplásico, lo que confirma la naturaleza sistémica y el componente hematológico de la entidad.
El análisis genético confirmó mutaciones en el gen UBA1 en todos los sujetos, identificando 18 casos con la variante M41L, 14 con M41T y 6 con M41V. El estudio describe además una nueva mutación (c.209T>A; p.L70H) en el exón 4, presumiblemente patogénica. Se establecieron correlaciones significativas: la mutación M41V se asoció con la afectación renal, mientras que la M41T se vinculó con el desarrollo de trombosis venosa profunda y trombocitopenia. La variante M41L presentó un perfil clínico más leve, centrado en síntomas articulares y cutáneos.
Respecto al abordaje terapéutico, los glucocorticoides fueron utilizados de forma universal (100%), observándose una tasa de respuesta del 97,14% tras el diagnóstico, frente al 57,89% previo, debido al ajuste de dosis. Entre las terapias de segunda línea, los inhibidores de JAK (especialmente ruxolitinib) y los inhibidores de la IL-6 mostraron una eficacia del 76,92% y 75% respectivamente. Por el contrario, los fármacos anti-TNF y los agentes hipometilantes presentaron resultados de respuesta muy limitados en esta cohorte.
En conjunto, este estudio multicéntrico aporta una caracterización clínica, genética y terapéutica detallada del síndrome VEXAS en una cohorte nacional desde la perspectiva reumatológica. Los hallazgos, incluyendo la identificación de una nueva variante en el gen UBA1, las correlaciones genotipo-fenotipo y la mayor frecuencia de afectación renal respecto a estudios de cohortes previas, podrían contribuir a optimizar futuras estrategias diagnósticas y terapéuticas de esta compleja entidad médica
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