La Comisión Lancet sobre el replanteamiento de la enfermedad coronaria: pasar de la isquemia al ateroma

La enfermedad coronaria, tradicionalmente entendida por la obstrucción arterial y la isquemia, requiere un cambio de paradigma. La Comisión Lancet propone redefinirla como enfermedad coronaria aterosclerótica (ACAD), centrando la atención en la detección y prevención tempranas de la aterosclerosis, desde etapas iniciales hasta avanzadas, para reducir significativamente la morbilidad y mortalidad global.

La enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de muerte mundial, impulsada por la enfermedad coronaria aterosclerótica, cuyas muertes anuales podrían duplicarse llegando a 10,5 millones para 2050. Tradicionalmente, se ha relacionado con la obstrucción arterial que provoca isquemia e infartos, pero esta visión detecta la enfermedad demasiado tarde, cuando las placas llevan años formándose. El gran reto del siglo XXI es abordar la “atherosclerotic coronary artery disease” (ACAD) como un proceso crónico continuo, priorizando no abrir arterias sino prevenir y estabilizar placas peligrosas, lo cual puede salvar millones mediante el control temprano y constante de los riesgos.

La Comisión Lancet, liderada por la cardióloga Rasha Al-Lamee y formada por 26 expertas y expertos internacionales propone replantear la enfermedad como crónica y enfocarse en detectar tempranamente la acumulación de placa en las arterias, actuando sobre el riesgo acumulado antes de que ocurran eventos agudos. Se sabe que controlar integralmente factores como tabaquismo, hipertensión, colesterol, diabetes, obesidad y sedentarismo puede evitar la mayoría de muertes por ACAD, si se aplica desde edades tempranas.

La enfermedad comienza con disfunción endotelial y acumulación de LDL oxidados, desencadenando inflamación, células espumosas y placas vulnerables capaces de originar síndromes coronarios agudos.
La carga de esta enfermedad, es especialmente alta en países de ingresos bajos y medios, donde la prevención y el acceso a tratamientos son limitados, generando además discapacidad y altos costos sanitarios, por lo que invertir en prevención es clave.

Se propone desplazar el foco desde la isquemia a la aterosclerosis precoz, integrando cribados dirigidos para aterosclerosis asintomática, activar intervenciones no medicalizadoras que favorezcan estilos de vida saludables (dieta, ejercicio, no fumar) y fármacos (estatinas, antiagregantes) en altos riesgos. Innovaciones como inmunomoduladores y terapias génicas requieren fondos y ensayos diversos para revertir la enfermedad.

Este nuevo paradigma requiere transformar sistemas sanitarios para priorizar la detección temprana, capacitar profesionales en evaluación de riesgo y usar tecnologías accesibles. La educación y las políticas públicas deben transmitir que la ACAD es prevenible y tratable, haciendo del infarto una excepción más que una inevitabilidad, gracias a ciencia, organización y voluntad política.

Lancet. 2025 Apr 12;405(10486):1264-1312. doi: 10.1016/S0140-6736(25)00055-8. Epub 2025 Mar 31. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40179933/