Investigadores del IIS Bioaraba, pertenecientes a los grupos de Actividad Física, Ejercicio Físico y Salud y Nuevas Terapias en Salud Mental, han publicado un estudio innovador en el marco del proyecto TRACE-RMD. La investigación explora cómo las vivencias personales influyen en la adherencia a los programas de ejercicio físico en personas con Depresión Mayor Resistente (RMD).
La depresión resistente supone un desafío clínico importante, ya que los síntomas persisten a pesar de los tratamientos farmacológicos convencionales. Aunque la actividad física se postula como una terapia coadyuvante eficaz, este estudio revela que su éxito no depende solo del entrenamiento en sí, sino de una compleja red de factores:
- Obstáculos reales: La fatiga extrema, la anhedonia (incapacidad de sentir placer) y los efectos secundarios de la medicación actúan como barreras críticas que requieren una adaptación personalizada del programa.
- El entorno social: El apoyo de la familia, el grupo de iguales y la relación de confianza con los profesionales sanitarios son los principales motores de la motivación.
- Accesibilidad: Factores logísticos como la ubicación del centro, los horarios y el diseño de las sesiones son determinantes para evitar el abandono.
Hacia una intervención centrada en la persona
Los resultados, liderados por José Etxaniz-Oses, Mikel Tous-Espelosin, Pedro M. Sánchez, Sara Maldonado-Martín y Nagore Iriarte-Yoller, subrayan que para que el ejercicio sea una herramienta terapéutica sostenible, las intervenciones deben ser flexibles y centradas en el paciente, integrando su realidad biológica, social y ambiental.
Este trabajo refuerza el compromiso de Bioaraba con la investigación interdisciplinar para mejorar la calidad de vida y el bienestar de las personas con trastornos de salud mental complejos.
Enlace al artículo completo: https://www.mdpi.com/2227-9032/14/7/832